ESTAMOS EN PRESENCIA DE UN ESTADO MAFIOSO y CORRUPTO.
E l Partido Comunista de Venezuela es cómplice directo de la descomposición moral y económica en la cual se encuentra Venezuela en estos momentos. No es solo las mafias de las cabillas, la cual es dirigida por los “revolucionarios” del siglo XXI, es que toda la actividad económica del país se ha convertido en una acción mafiosa organizada desde las alturas del poder. Demostrativo de ello es lo que ocurre en las empresas básicas de Guayana, como Venalun, Alcasa y Sidor donde las mafias sindicales, políticas y de la burguesía bolivariana mantienen un permanente saqueo financiero y comercial logrando llevar a la quiebra empresas que anteriormente eran realmente productiva. La pelea por el control de la comercialización de los productos de estas empresas ha conllevado a la muerte de numerosos dirigentes sindicales y a la organización de las llamadas mafias revolucionarias las cuales actúan impunemente con la protección de los organismos del Estado. Las mafias “revolucionarias y socialistas” también controlan de manera absoluta la comercialización de cemento colocando el precio que les viene en gana a la vista de todos los organismos de seguridad del Estado los cuales son muy eficientes para perseguir a los opositores al régimen pero no “logran” descubrir a los actores principales de estas mafias cementeras. Así mismo, ocurre con los productos alimenticios, allí, las mafias revolucionarias controlan desde los permisos de importación pasando por la entrega de dólares por parte de CADIVI, así como la comercialización de los mismos haciendo grandes negociados con la importación de alimentos. Lo anterior quedo claramente al descubierto con la cantidad de alimentos podridos pertenecientes a PDVAL. El partido comunista se le “OLVIDA” hablar de las mafias de narcotraficantes integradas pre4suntamente por altos jefes militares y policiales que han convertido a Venezuela en uno de los países principales en la comercialización de drogas a nivel internacional. Pero las mafias también las tenemos en el reparto de los contratos de obras y de servicios que el Estado otorga a unos cuantos integrantes de la burguesía bolivariana institucionalizando la corrupción en todas sus formas, donde los funcionarios ya no solicitan el 10 por ciento de comisión, sino, que ahora son socios de dichas obras. Las mafias también las encontramos en las instituciones del Estado encargadas de otorgar la permisologìa para la operacionalizaciòn de cualquier actividad económica, de manera que sacar una solvencia del INCE, de IVSS, del Ministerio del Trabajo o inscribirse en el registro nacional de empresas se hace necesario caer en las manos de las mafias revolucionarias. Hasta para un profesor graduado en cualquier universidad tiene que estar enmafiado para conseguir un cargo. Incluso hasta para conseguir una ayuda financiera que tenga como propósito una intervención quirúrgica sobre un tumor cancerígeno es necesario contactar a las mafias que controlan estas tareas administrativas.
De manera que es una hipocresía de parte del partido comunista señalar las mafias de un sector (cabillas y cemento) dando la sensación de que es un hecho aislado y exógeno al gobierno bolivariano, pues no, la corrupción del Estado chavista es parte integrante de su acción política, es una de las formas más grotescas de repartir la renta petrolera entre sus acólitos y genuflexos dirigentes “revolucionarios”. Estamos en presencia de un Estado corrupto y corruptor.
FREDDY ALBERTO PEREZ. FRENTE DEMOCRATICO POR EL CAMBIO
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