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CONSIDERACIONES

PREVIAS PARA LA

ELABORACIÓN DE UN

PLAN DE APRENDIZAJE

SOCIAL

Autora:

Dra. Mildred Hernández*

volcanm@cantv.net

Universidad Pedagógica Libetador

Maracay - Edo. Aragua - Venezuela

*Doctora en Educación,

UPEL - MARACAY - VENEZUELA,

Magíster en Administración

Educativa, UNESR, Licenciada en

Educación. Universidad de Carabobo.

Docente jubilada del Ministerio de

Educación. Docente contratada en:

UPEL (Maestría Enseñanza de la

Biología) y en: UNEFA. (Doctorado

en Innovaciones Educativas) Línea

de investigación: Gerencia, educación

y desarrollo comunitario.

RESUMEN

Este artículo se deriva de una reflexión sobre

la crisis social que en los actuales

momentos confronta Venezuela y va

orientado por el deseo de buscar el

bienestar colectivo. De la reflexión surgen

múltiples consideraciones sobre las

situaciones que ocasionan la crisis,

indicando los actores, acciones y factores

que deben fluir, especialmente la

educación, como medio para solventar la

crisis. Se hacen señalamientos teóricos

sobre cómo se forma la conciencia social y

cómo situaciones presentes en el contexto

venezolano inciden en la sociedad,

ocasionando comportamientos ciudadanos

inadecuados por falta de conciencia. Desde

este análisis, se plantea una posible salida:

aplicar un plan de aprendizaje social con

aspectos dirigidos hacia la formación

ciudadana como base para el desarrollo del

juicio moral.

Palabras clave:

 

Crisis Social. Conciencia

Social. Comportamientos Ciudadanos. Plan

de Aprendizaje. Juicio Moral.

ARTÍCULO

134

REVISTA CIENCIAS DE LA EDUCACIÓN

Año 2006 • Vol 2 • Nº 28 • Valencia, Julio - Diciembre

PP. 133 - 150

ABSTRACT

This article is derived from a reflection on the crisis social that at the present

moments confronts Venezuela and goes oriented by desire to look for the

collective well-being. From the reflection they arise multiple considerations on

the situations that cause the crisis, indicating the actors, actions and factors

that must flow, specially the education, like average to resolve the crisis, They

become theoretical signallings on as the social conscience forms and like

situations presents in the Venezuelan context affect the society, causing behaviors

inadequate citizens by lack of conscience. From this analysis, one considers a

possible exit: to apply to a learning plan social with directed aspects towards

the citizen formation as it bases it stops the development of the moral judgment.

Key words:

 

Social Crisis. Social Conscience. Citizen Behaviors. Plan of Learning.

Judgment Moral.

CONSIDERACIONES PREVIAS PARA LA ELABORACIÓN DE

UN PLAN DE APRENDIZAJE SOCIAL

Debatir sobre la formación de los individuos del siglo XXI y la repercusión

en el desarrollo y progreso de las sociedades, trae consigo aspectos

relacionados con los conceptos de ciudadanía, comportamiento moral, ética y

valores. Las sociedades actuales por su carácter altamente complejo, enfrentan

nuevos retos para lograr estos aspectos en el medio social y obtener la

supervivencia en un clima de paz, ello exige la conformación de ciudadanos

bien centrados emocionalmente, equilibrados, capaces de afrontar con acierto

las circunstancias que la civilización y el avance tecnológico traen consigo.

En búsqueda de soluciones, se piensa en la formación de individuos

autónomos y responsables óptimos en su condición de personas como seres

individuales y como miembros de un colectivo, en el que tienen deberes y

derechos que cumplir en el ejercicio de la ciudadanía.

Las ideas planteadas, en el párrafo anterior, se corresponden con el

mandato constitucional en su artículo 3, que establece deberes de

responsabilidad social para todos los venezolanos y venezolanas, y en el cual

se expone que: son fines esenciales del Estado venezolano «…la construcción

de una sociedad justa y amante de la paz, la promoción de la prosperidad y

bienestar del pueblo y la garantía del cumplimiento de los principios, derechos

y deberes…La educación y el trabajo son los procesos fundamentales para

alcanzar dichos fines». Este artículo coincide con la importancia que la formación

de los individuos ha tenido a lo largo de la historia de la humanidad y que para

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CONSIDERACIONES PREVIAS PARA LA ELABORACIÓN DE UN PLAN DE APRENDIZAJE SOCIAL

Mildred Hernández

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responder adecuadamente a las necesidades de una sociedad cada vez más

compleja, se requiere dotar a las personas de conocimientos específicos que

conduzcan a los ciudadanos a servir a la sociedad y más concretamente a su

comunidad.

Para atender la parte educativa que expresa el mandato en referencia, se

debe preparar y capacitar a las personas para que puedan asumir sus

responsabilidades ciudadanas, conocer y ejercer sus deberes y derechos y

actuar conforme a normas éticas en un clima de paz, aspectos esenciales en

la sociedad venezolana.

Educar no es tarea fácil, mucho menos cuando se refiere a la parte formativa,

ya que formar lleva a una intención, es decir, se forma para algo, y ese algo en

este caso, se refiere a transformar la realidad social que no brinda satisfacción,

en pocas palabras, la tarea es educar para facilitar un proceso de cambio en

las estructuras sociales.

Educar a la ciudadanía bajo un criterio transformador conduce a conformar

una sociedad progresista y más justa, en la que los individuos buscarán mejores

formas de convivencia, desarrollarán un espíritu crítico y se inclinarán al bien

social. Educar socialmente al hombre, es crearle facultades para asumir sus

responsabilidades ciudadanas y prepararlo para que pueda atender a sus

deberes personales, los referidos a la comunidad como localidad donde

reside y los del país como territorio que forma parte del contexto universal.

Educar es contribuir a formar en las personas una conciencia social, como eje

que sustenta la convivencia pacífica entre los seres humanos.

Las comunidades como sectores donde reside parte importante de la

colectividad, son el espacio propicio para desarrollar acciones que eduquen a

los ciudadanos en aquellas labores que se necesita que ellos actúen

desempeñando un rol protagónico para la construcción de un nuevo orden

social como parte del empoderamiento popular al que propende la democracia

participativa.

La educación de la comunidad sirve entonces como un factor de desarrollo

social y es el enlace para construir un mejor ambiente. Educar a la comunidad

es una forma de acatar al artículo 102 de la Constitución de la República

Bolivariana de Venezuela (1999), porque así se responde al deber social de

preparar a los ciudadanos para servir a la sociedad y contribuir a desarrollar el

potencial de cada ser humano facultándolo para el pleno ejercicio de su

personalidad en una sociedad democrática. La práctica social para educar a

las personas en las comunidades, contribuye a la formación ciudadana, tan

necesaria en la actualidad y orientará los principios, valores y creencias,

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aspectos esenciales que inducen a las personas a actuar correctamente ante

los acontecimientos, situaciones y problemas de la vida.

Educación comunitaria: acción socioeducativa

Con la educación comunitaria se podrá ofrecer una formación ciudadana,

que fomente los valores propios de la ciudadanía y que haga realidad su práctica

como una manera de combatir los males sociales y de obtener nuevas formas

de organización que transformen favorablemente a la sociedad. En la sociedad

venezolana se requiere una acción educativa consciente y dinámica que actúe

sobre los antivalores que se han instalado incidiendo en las actividades

cotidianas, ello conduce a promover una práctica socioeducativa que fortalezca

auténticos valores. Frecuentemente, se observa que hay personas que

expresan comportamientos que no son propios de un ciudadano

verdaderamente consciente del rol social que debe cumplir, como miembro

de un país.

En este sentido, la educación comunitaria surge como un factor clave para

suministrar mayor conciencia por las responsabilidades como ciudadanos y

abre posibilidades para enfrentar favorablemente aquellas situaciones políticas,

económicas y sociales que nos afectan como comunidad y como país.

La práctica social que forma parte de las vivencias de las comunidades y

del grupo social venezolano, ha estado caracterizada por la pasividad, ha

tenido poca participación del conglomerado, la mayor parte de la actuación de

los líderes se ha desviado hacia logros particulares y partidistas, esa situación

requiere ser cambiada, porque ha generado inadecuadas formas de actuar y

no ha producido ningún beneficio para la comunidad. Ante esta situación la

educación comunitaria se presenta como un factor de desarrollo social.

El desarrollo de las comunidades enfrenta la demanda de líderes que

puedan conducir los procesos de organización social y movilizar las fuerzas

que representan los sectores sociales alrededor de estrategias de

transformación, teniendo como norte el desarrollo humano conjuntamente con

el desarrollo local. El desarrollo de la comunidad es un proceso en el cual

incorpora a las personas a participar en la planificación y en la realización de

programas que se destinan a elevar el nivel de vida, ello implica la colaboración

entre gobierno y pueblo para hacer eficaces los esquemas de desarrollo. (Ander

Egg, 1981).

La sociedad venezolana, padece los efectos de una crisis moral, económica

y social que se traduce en baja calidad de vida. Ha surgido una situación de

empobrecimiento creciente en los sectores de clase media y principalmente

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en los sectores más pobres. Ello exige buscar soluciones que brinde la

oportunidad de vivir en condiciones dignas que respondan a las necesidades

prioritarias existentes, empezando a corregir los males que nos agobian, sin

criterios políticos y/o partidistas, lo que podría ser solventado parcialmente

con la educación comunitaria.

La educación comunitaria como vía para el desarrollo

Otra opción y tal vez la más importante, aunque no se vean los efectos tan

rápidamente, es la de suministrar a la población adulta una educación que

prepare y forme para la participación y para el esfuerzo conjunto que ayudará a

salir de la crisis. La idea es ofrecer la oportunidad de desarrollarse como

personas con una educación que despierte la capacidad de análisis y de

cuestionamiento en los individuos sobre los problemas que confrontan,

brindando la posibilidad de intervenir en las decisiones que tienen que tomarse

y ejecutarse para enfrentar y reducir la problemática y así poder tomar rumbo

hacia un desarrollo sustentable.

Para obtener un desarrollo sostenido de las comunidades, es

imprescindible elevar la preparación de los ciudadanos en los asuntos

comunitarios y la apatía a participar; hay que instruirlos sobre como canalizar

los problemas de la comunidad de acuerdo a las disposiciones legales que

se han establecido; hay que brindarles claridad sobre lo que a ellos como

ciudadanos les corresponde hacer, para promover nuevas tendencias que

protejan al colectivo. Esto permitirá la integración de los movimientos vecinales,

les dará la fuerza necesaria para impulsar el desarrollo local y contribuirá a que

los individuos se formen y actúen como ciudadanos.

Las comunidades confrontan múltiples problemas que no han podido ser

resueltos, por varias razones: a la poca organización comunitaria, al débil

conocimiento sobre los instrumentos legales que indican cómo organizarse,

al poco cumplimiento que tienen los entes y organismos responsables de

brindar asistencia comunitaria, así como también al desconocimiento concreto

de los deberes ciudadanos en esta materia y, a la ausencia de una cultura de

participación; además incide el hecho de que es el Estado el responsable de

resolver los problemas. Sobre este último aspecto no se debe olvidar, que la

construcción de un país, es tarea de todos.

La educación en las comunidades se presenta como un elemento

complementario a la acción educativa formal, en los aspectos de construcción

de ciudadanía, de aquí que se debe considerar a la educación comunitaria,

como un factor clave para la formación y desarrollo del colectivo, La educación

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comunitaria como instrumento para preparar a las personas a identificar y

solucionar autogestionariamente problemas y como aspecto decisivo para

moldear la conducta ciudadana, es una opción efectiva que debe ser considerada

como factor de progreso y desarrollo.

Una sólida formación ciudadana es un aspecto esencial que se debe buscar

en los miembros de las comunidades de bajos recursos y en todos los sectores

sociales de Venezuela, ya que muchas situaciones han conducido a la

desmoralización de la sociedad, logrando desbordar el sentido de lo colectivo

y el respeto por los demás, abundan los ciudadanos transgresores que bajo el

criterio, de una democracia mal entendida, quieren actuar a su manera,

demostrando con ello grandes deficiencias en formación ciudadana. Por ello y

considerando que en la sociedad venezolana existen grandes lagunas en

cuanto a formación en valores, se hace imprescindible abordar y promover, a

través de la educación comunitaria, aquellos comportamientos ciudadanos

que llevarán a obtener mejores formas de vida, el desarrollo social y una

sociedad más justa que se desenvuelva en un clima de paz.

Ante este panorama, es procedente desarrollar estrategias educativas que

contribuyan a reducir algunos fenómenos sociales que se manifiestan en la

sociedad venezolana como: la violencia, el maltrato familiar, el auge de la

delincuencia, la frustración, la inseguridad, la corrupción, la práctica de

contravalores, la falta de probidad en los cargos públicos y, con ello, evitar

influencias negativas del entorno social y un mayor deterioro de la sociedad.

En consecuencia, es necesario actuar sobre los problemas sociales; por

un lado, conforme lo que señala la ley para quien comete faltas, que se castigue

a los funcionarios corruptos y a los que demuestren no tener probidad y buscar

sanear las instituciones oficiales, y por otro lado, educar a la población, buscando

a través de ella, formar valores y actitudes cónsonas con los derechos humanos

y con una vida sana. Esto es un proceso largo, pero hay que iniciarlo si se

quiere cambiar este estado indeseable de situaciones que traen conflictos,

generan angustias y que no permiten la evolución favorable de la sociedad.

Como una forma de corregir los males que están presentes en el medio

social, se necesita un esfuerzo conjunto, donde participen en el proceso

transformador y educativo distintos actores y entes sociales. Es necesario, que

los miembros de las comunidades adquieran una clara visión de país, que

compartan principios morales y puedan unirse para impulsar una serie de

cambios. Se requiere que los ciudadanos conozcan cuál puede ser su aporte

personal que le permita además de ayudar a superar las dificultades sociales,

promover el desarrollo.

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CONSIDERACIONES PREVIAS PARA LA ELABORACIÓN DE UN PLAN DE APRENDIZAJE SOCIAL

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Por lo tanto, hay que desplegar una tarea de formación colectiva e integral

que implica entre otras cosas, la educación de los miembros de la comunidad,

la capacitación del colectivo sobre comportamiento cívico y convivencia y resaltar

los valores propios de la democracia, tratando por diversos medios de ampliar

el grado de conciencia social. En este orden de ideas, hay que desplegar una

labor de concientización, sobre todo en una sociedad en crisis, como la

venezolana.

La formación de conciencia: producto del desarrollo social

La educación convierte al hombre en un ser sociable y lo dota de conciencia

y de ética. La conciencia, o el juicio moral según Piaget (1977), es donde se

instalan los preceptos de lo que es bueno y de lo que es malo y se manifiesta

según los principios y valores inculcados en el proceso de formación del ser

humano, también se forma bajo la influencia de las personas adultas y del

medio. Es a través de la educación en valores, de la instalación de principios,

como la conciencia moral crece y madura. Es mediante una relación social

sana, que los individuos aprenden a construir su criterio, a conducirse

acertadamente y a configurar la moral autónoma aprendiendo lo que es justo y

practicándolo.

Las personas en sus experiencias de vida, se hacen moralmente maduras

al pasar por las diferentes fases o estadios, en su evolución y desarrollo. La

autonomía moral que es un rasgo característico de la madurez y de la conciencia

puede ser consolidada al aproximarse a la sexta y última fase de la evolución

del ser humano, alrededor de los 20 años, tal como lo plantea Kohlberg (1973),

en su teoría sobre el desarrollo moral.

La conciencia es producto del desarrollo social. La responsabilidad moral

por la conducta, se corresponde con las vivencias emocionales, ello le permite

al individuo configurar las actuaciones futuras y medir sus actos y

comportamientos. La conciencia está determinada por las condiciones de vida

y por la educación y es una poderosa fuerza interna de perfeccionamiento

moral de los individuos, para la configuración de la personalidad, por ello, hay

que ofrecer oportunidades para que las personas tengan vivencias sanas;

promoviendo un ambiente social que favorezca toda actividad práctica del

hombre que sea saludable y evite que el comportamiento social se desvíe

hacia comportamientos y/o fines no deseables.

La sociedad venezolana caracterizada por un clima de zozobra y violencia,

brinda pocas oportunidades para desarrollar una adecuada conciencia social,

el ejemplo que por tantos años han brindado muchos funcionarios que laboran

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en los organismos públicos, ha ido contaminando las instituciones del Estado;

frecuentemente los escenarios sociales reflejan acciones conflictivas que cada

vez son más imitadas por una creciente población, aumentando con ello la

crisis social.

Se están copiando patrones de conducta indebidos en distintas áreas de la

vida social, se ha extendido la cultura de la corrupción amparada en la

impunidad, predomina el irrespeto y el «yo soy mas vivo que los demás», el

afán de hacer dinero fácil, prevalece un medio social que favorece la formación

de antivalores y las personas con poca base moral, tienden a poner en práctica

lo que ven, fácilmente son influenciadas por esos patrones de conductas no

convenientes, que se manifiestan en la vida cotidiana.

Como consecuencia, se están produciendo «aprendizajes» que no reportan

ningún beneficio, por el contrario, constituyen comportamientos inadecuados

que tienden a repetirse, dando paso a una forma de permanencia que se está

intensificando como una rutina social, generando incertidumbre en una parte

numerosa de la población que no admite esos comportamientos. Hay que

desplegar acciones para que en esas personas que se comportan

indebidamente en la vida pública y privada, se produzcan efectos positivos que

los lleven a desaprender esos comportamientos que hacen daño a la sociedad

y a la democracia. Bajo estas circunstancias, es que la educación debe actuar

como el agente transformador de comportamientos sociales, que se

correspondan con el deber ser. He aquí la educación comunitaria como factor

propio para ayudar a la instalación de comportamientos ciudadanos que

conduzcan a solventar la crisis y a reducir esas prácticas sociales que han

debilitado las bases morales.

La educación comunitaria se presenta como un factor que puede influenciar

en las mentes de las personas para configurar otra clase de experiencias, de

relaciones y contactos entre las personas, para que se produzcan otras formas

de comportarse y otro modo de ser en aquellos individuos cuya acción social

se ha salido de los márgenes de aceptación.

La idea es, a través de la educación comunitaria, promover vivencias

emocionales sanas en la familia, en la escuela, en el trabajo, en la comunidad,

en el entorno social y en todos los ambientes donde deben desenvolverse las

personas, para que pueda formarse la conciencia, entendida ésta como un

estado mental que presupone la buena disposición de los individuos para

fomentar y acrecentar comportamientos que generen bienestar en la población;

comprende la actitud mental adecuada que debe normar los actos individuales

y colectivos. (Balbuena, 2006)

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La conciencia social se demuestra también a través de la convivencia, del

buen trato entre las personas y del sentido de responsabilidad. Estos aspectos

están referidos a la parte subjetiva de la persona y se manifiestan con la

socialización; en esto juega un papel importante la educación y los agentes y

organismos responsables de educar. Las personas a lo largo de su vida

incorporan en la mente, una serie de conocimientos productos de las

experiencias de la vida cotidiana y por efecto de la educación que reciben, tanto

escolarizada como no escolarizada, ello ocasiona que se formen actitudes

que guiarán en el futuro sus acciones.

El desarrollo de la conciencia del ser social, según Agulla (1973), se logra

por medio de dos procesos: la socialización y la educación. Por socialización

se entiende, el aprendizaje de roles y adquisición de status a través de la

participación en las estructuras sociales, lo que va conformando a la persona.

La educación, la define como el proceso de aprendizaje de roles y adquisición

de status con la apropiación de contenidos culturales que producen la

transformación y maduración de la persona. En este proceso la educación

socializa y transforma al ser humano.

El hombre es un individuo que crece cuando recibe a través de la educación,

la formación y la instrucción que ésta le provee, que cambia de acuerdo a la

dirección y propósitos educativos y que progresa en la medida que va

internalizando contenidos y adquiriendo comportamientos que le favorecen.

En este orden de ideas, la educación se puede ver, como la creación humana

capaz de propiciar el desarrollo de ciudadanos conscientes de su papel en la

sociedad, una vez que transmite contenidos y valores.

Partiendo de la realidad social que vivimos los venezolanos, y conscientes de

la importancia que tiene la educación ciudadana para la construcción de un nuevo

orden social, enmarcado en el esquema de la democracia participativa que

establece la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (ya citada), se

hace necesario la formación de ciudadanos comprometidos con los cambios que

se necesitan, con el desarrollo propio y con el del país, entendiendo que el desarrollo

de la nación puede hacerse realidad cuando gran parte de los problemas sociales

confrontados, se vayan solventando, para dar paso a un nuevo país caracterizado

por comportamientos ciudadanos que propendan al progreso.

Para que surja este nuevo estado de cosas, es necesario una práctica

instructiva que enseñe y adiestre a las personas para el reconocimiento y

origen de los problemas y promueva condiciones para que las comunidades,

como sectores sociales que aglutinan la mayor parte de la población, se

conviertan en un ámbito apropiado para entender y canalizar problemas y sus

pobladores se hagan portadores de una clara conciencia social.

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Dentro de este contexto, la educación como formadora de conciencia social

y como acción intencional que ejerce influencia en la mente de los individuos,

se presenta como uno de los recursos más idóneos para formar y proveer en

las personas las condiciones que les permitan desenvolverse acertadamente

en el medio social. Así mismo, la educación comunitaria emerge como una

instancia que a través de la práctica social que se desarrolla en el propio

contexto social, adquiere relevancia para educar en valores, para reforzar las

nociones de ciudadanía, para crear conciencia ciudadana y para promover

condiciones para el desarrollo, como una expresión de la vida en comunidad y

de la vida democrática.

Con la implantación de la democracia participativa en Venezuela, se han

incorporado acciones y estrategias para sensibilizar y preparar a las personas

para una vida activa en la comunidad, esto, como parte de la educación comunitaria,

contribuye al desarrollo social, pero es insuficiente como forma de concientización.

Una práctica socioeducativa conducida hacia la concientización, requiere en

primer lugar, modificar sustancialmente un medio ambiente que genera

inquietudes en la población e induce a los débiles de carácter a emular malas

conductas, por ello, para concienciar, es necesario instruir a las personas para

que conozcan e interpreten debidamente su realidad social y puedan captar sus

necesidades de cambio. Adquirir conciencia social es comprender la

responsabilidad que se tiene ante las situaciones que presenta la vida y asumirlas

debidamente. Es actuar de manera responsable, comportándose adecuadamente

en los diversos escenarios y roles del medio social (familiar, laboral, profesional,

recreacional, comunitario).

Todo ello se adquiere por su relación con las otras personas, es un proceso

social que se asimila mediante la convivencia con los demás, que se deriva de la

interacción con los otros y a la vez presupone la intervención del hecho educativo,

el cual produce las transformaciones en las personas y la conformación de la

conciencia. Sí esa relación e interacción social es sana, si el ambiente social es

propicio para adquisición de comportamientos ciudadanos favorables, los

aprendizajes también lo serán y la conciencia social crecerá en proporciones

considerables.

La conciencia y los comportamientos dependen directamente del tipo de

sociedad en que las personas se encuentran y por las posiciones que ellas

ocupan. El comportamiento humano es interactivo, en él se producen formas

de interinfluencia de reacciones entre dos o más sujetos. Las interacciones

son comportamientos porque se realizan en un contexto de personas y son

expresiones de patrones de comportamientos que tienden a repetirse y a ser

imitadas bajo los esquemas del modelado. (Barreiro, 1984; Bandura, 1982).

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CONSIDERACIONES PREVIAS PARA LA ELABORACIÓN DE UN PLAN DE APRENDIZAJE SOCIAL

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Para formar conciencia hay que promover la formación de personas más

equilibradas emocionalmente con suficiente autonomía y dominio personal,

pero es necesario que el clima social cambie para que pueda ofrecer vivencias

emocionales favorables. El tratamiento para los problemas relacionados con

la moral ciudadana, qué es una expresión de la conciencia, no sólo implica

señalar que aspectos hay que configurar y que valores exaltar, sino que abarca

e incorpora actividades prácticas donde las personas desempeñen y vivencien

su rol de ciudadano, donde el diálogo esté presente como elemento

dinamizador del proceso de aprendizaje social.

La formación colectiva que se dirige a la construcción de ciudadanía

comprende una serie de actividades para estimular las capacidades

individuales y grupales para participar e integrarse en los asuntos de la

comunidad; igualmente propende a crear nuevas formas de comportamiento

fundamentadas en valores éticos y culturales, mediante el desarrollo del juicio

moral.

Es a través de la educación como las personas se preparan para vivir en

sociedad, al establecer relaciones y convivir adquieren conciencia de

pertenencia a la comunidad (Rugarcía, 1996). Por medio del contacto con las

personas, del ejemplo y de la práctica social, es como se adquieren los valores,

creencias, actitudes, principios y es aquí donde está la clave para orientar el

comportamiento de las personas hacia lo deseado socialmente.

En consecuencia, lo deseado es despertar en los individuos condiciones

para que a partir de sus propias vivencias comunitarias puedan identificar

contravalores y comportamientos individuales que les limitan su desarrollo y el

del entorno social, es decir, partiendo de las propias debilidades personales,

aprenderán, ello permitirá posteriormente incursionar en otros aspectos

formativos que tienen relación con la estructura de la personalidad, procurando

crear las bases para otros aprendizajes morales que presentan mayor dificultad

para ser instalados, porque toca las dimensiones de lo afectivo, lo más interno

del ser humano y tiene que ver con el desarrollo de las capacidades personales,

del potencial ciudadano.

Orientando la acción hacia un plan de aprendizaje social

Para concretar la perspectiva sobre la formación ciudadana en el entorno

de la comunidad es necesario la elaboración y desarrollo de planes educativos

más específicos que los aplicados hasta el presente. Comprende la

administración de estrategias educativas que puedan producir efectos

inmediatos en la medida que se formen ciudadanos de recia conducta moral,

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capaces de atender problemas comunitarios, así como problemas relacionados

con la moral ciudadana, e ir preparando el terreno para efectos a largo plazo en

la conformación de una mejor sociedad.

Un plan de aprendizaje social debe, contemplar algo más que un conjunto

de acciones pedagógicas que deban ser asimiladas por la ciudadanía, implica

la fuerza de poder lograr que se lleven a la práctica los contenidos suministrados

a los ciudadanos y más aún que el producto social (individuos), se fortalezca

con auténticos valores humanos que mejoren la convivencia.

Un plan de aprendizaje social debe, además, crear en los ciudadanos

aquellas condiciones que le permitan a la persona discernir razonadamente

cuáles son los comportamientos que debe demostrar en la cotidianidad,

expresando de esta manera autonomía personal y no responder

obligatoriamente a normas impuestas.

Cuando la formación moral del ciudadano se va instalando y el individuo va

madurando y definiéndose como persona, es capaz de responder

individualmente por sus actos y establecer un esquema propio de valores, el

cual, puede ajustarse a pautas deseadas socialmente sin necesidad de tener

que plegarse a un modelo pre-establecido, así demuestra autonomía individual

que lo faculta para definir su proyecto de vida como ser maduro socialmente y

para también dibujarse un proyecto de país. (Hernández, 2005).

Las sociedades del presente, altamente complejas, requieren una reformulación

de los valores, e identificar cuáles valores deben seguir predominando

y cuáles son necesarios fijar en la conciencia. Para afrontar parte de la complejidad

social es necesario que los ciudadanos estén provistos de habilidades

para desenvolverse con éxito en el medio donde les toca actuar y en las diferentes

facetas que la vida le presenta: personal, afectiva, social, laboral, profesional,

donde tienen que manifestarse con la carga de valores que han adquirido.

La sociedad de hoy en día necesita ciudadanos que puedan responder

socialmente, para ello, es necesario involucrar en ese proceso educativo a

corto plazo a otros agentes y espacios sociales que también son responsables

de la educación de las personas, entre ellos están los medios de comunicación,

un factor altamente potencial que hay que canalizar porque constituye un recurso

óptimo para el aprendizaje moral. Con ellos debe iniciarse una campaña

intensiva y extensiva fundamentada en la normativa legal del sector de la

comunicación, que abarque diversas áreas como vialidad, sexo, salud,

ambiente y comportamiento social.

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CONSIDERACIONES PREVIAS PARA LA ELABORACIÓN DE UN PLAN DE APRENDIZAJE SOCIAL

Mildred Hernández

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En la tarea de educar al ciudadano se deben conjugar los esfuerzos de

diversos organismos e instituciones públicas y privadas para atacar los

problemas sociales desde distintos flancos. Formar ciudadanos en la sociedad

actual no es una labor sencilla, presenta una serie de exigencias, pues nadie

nace ciudadano sino tiene que hacerse a lo largo de su vida (Pérez Serrano,

1999), de aquí la necesidad de incorporar en ese proceso formativo a diversos

entes y organizaciones que tienen que ver con la vida de las personas.

El proceso de socialización: una necesidad urgente

Un proceso de socialización equivale a construir ciudadanía, lo cual es un

compromiso social que tienen que asumir diversos sectores de la sociedad

venezolana para de manera conjunta buscar la transformación gradual para

lograr una vida digna para todos. Ello implica involucrar a personas, agentes y

organismos públicos y privados en las acciones educativas que empezarán a

delinear esos ciudadanos autónomos provistos de los valores que orientarán

el comportamiento en beneficio social y que serán capaces de asumir el rol

protagónico en un momento crucial como el que vive actualmente la sociedad

venezolana.

La formación de una ciudadanía consciente es un fin educativo que está en

correspondencia con un plan de aprendizaje social enmarcado dentro de la

educación no formal, que se orienta de manera amplia hacia las comunidades

y hacia la población en general, proponiendo pautas sistematizadas de

comportamiento individual y colectivo que se manifiesten por medio de la

capacitación de la que pueden ser objeto los ciudadanos a través de las

vivencias diarias. El plan de aprendizaje social puede desarrollarse con una

serie de acciones de carácter educativo que faciliten la reflexión sobre la cultura

de acción bajo el esquema de la autocrítica y adecuen sus costumbres y

comportamientos hacia el deber ser (moral ciudadana) y hacia la consecución

de un futuro mejor.

Con el plan de aprendizaje se busca, que las personas cuyo accionar esté

bajo algunos comportamientos inadecuados, sean estimuladas a actuar

diferente o conforme al modelaje que será planteado a través de los medios y

mecanismos de enseñanza que pudieran emplearse para difundir los

conocimientos que responden a necesidades educativas del colectivo y que

están en correspondencia con la formación ciudadana, al procurar el desarrollo

de las personas en todos los aspectos que pueden ser educables en los

individuos como seres sociales.

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El plan de aprendizaje social se plantea como una posible salida a la

multiplicidad de problemas que confronta la sociedad venezolana. Con él se

pretende sensibilizar y posteriormente involucrar a todas aquellas personas

que se sientan ganadas con la idea de lograr un mejor país. Se requiere de la

presencia de ciudadanos comprometidos con el presente y futuro de la nación.

El compromiso por forjar un mejor país se determina no sólo en el apoyo o la

cooperación por el funcionamiento y aplicación del plan, sino por la difusión y

puesta en práctica de los contenidos, actividades y estrategias de aprendizaje

que harán posible los cambios porque van dirigidas a la práctica de

comportamientos ciudadanos y valores en los distintos escenarios sociales:

hogar, trabajo, sitios de recreación y ambiente social.

Su objetivo primordial es formar ciudadanos responsables, autónomos,

críticos que sean capaces de reconstruir la nación y contribuir permanentemente

al mejoramiento de la calidad de vida, lo cual se demostrará con un cambio de

actitud en el medio social, que tienda hacia la recuperación de aquellos valores

éticos, morales y culturales que durante muchos años prevalecieron en la

sociedad venezolana y dar apertura a nuevos valores acordes al

comportamiento moral que debe regir en las sociedades modernas.

Como forma de ofrecer, de manera específica, algunas respuestas que

pueden contribuir a reducir el problema de la débil formación ciudadana, se

presentan algunas estrategias educativas que están contempladas en el plan

de aprendizaje. Ellas se sintetizan bajo acciones concretas a ejecutar por medio

de una programación que ha sido diversificada en dos áreas, entre ellas:

1. Área de Ciudadanía

2. Área de Formación de Conciencia Social

El Área de Ciudadanía, comprende la formación de un nuevo ciudadano

comprometido con su propio desarrollo, con el de su comunidad y, por ende,

con el del país, e intenta configurar ciudadanos de sólidos valores morales,

sensibles a los procesos sociales, tolerante con la diversidad, condición propia

de una nación democrática que requiere desarrollarse como tal, para dar paso

a una nueva sociedad. En tal sentido, se afianza en el desarrollo de los

programas:

 

Construcción de Ciudadanía y Desarrollo de Competencias

Ciudadanas.

El Área de Formación de Conciencia Social, es una opción válida para

buscar a través de la educación, el mejoramiento del hombre y cubrir parte de

las necesidades de mejora social. Se dirige a instalar en los individuos

condiciones para desarrollar su capacidad de razonamiento para que pueda

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CONSIDERACIONES PREVIAS PARA LA ELABORACIÓN DE UN PLAN DE APRENDIZAJE SOCIAL

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entender mejor el mundo objetivo, ya que de aquí se derivan sus acciones y es

lo que influye en la formación de la conciencia social. Esta área va hacia la

búsqueda de una persona más humana, que aprenda a desempeñarse como

un ser libre, social, comprometido con el progreso y el bienestar colectivo y, se

orienta, al desarrollo pleno del hombre, para lo cual se proponen el desarrollo

de dos programas:

 

Desarrollo Moral y Conciencia Colectiva.

Dentro de estos programas se prevee la incorporación de las siguientes

estrategias de aprendizaje:

• Difusión de campañas de sensibilización al ciudadano, sobre valores y

actitudes, convivencia, responsabilidad ciudadana y comportamiento social,

a través de programas emitidos por los medios de comunicación.

• Proyección de programas televisivos donde se exponga la importancia de

la participación desde los diferentes espacios sociales en un diálogo

reflexivo de análisis y discusión que ilustre los beneficios que ella reporta al

colectivo.

• Organizar discusiones dirigidas sobre problemas comunes de la sociedad

venezolana, con el fin de aportar ideas para solucionarlos.

• Programar talleres en las comunidades sobre los deberes y obligaciones

ciudadanos según lo establece la Constitución Bolivariana de Venezuela

(ya citada), para aclarar aspectos prioritarios, tales como la participación y

el cumplimiento del rol protagónico.

• Foro comunitario: La responsabilidad social y la autonomía personal, para

ayudar a formar ciudadanos responsables con su entorno, a superar

intolerancias y a reconocer que los problemas sociales son producto del

comportamiento humano.

• Realizar acciones educativas (cursos, talleres, conferencias, charlas), que

lleven a una sana convivencia y que los adiestre sobre cómo cooperar en

su comunidad, cómo amar su espacio físico y crearles apego a su localidad.

• Despliegue de talleres de formación de recursos en las comunidades para

resaltar y emular los valores éticos, morales y democráticos, donde se

organice trabajo comunitario y se estimule la corresponsabilidad y la

solidaridad

• Promoción de cursos comunitarios para desarrollar las capacidades

individuales y colectivas de los actores sociales mediante el establecimiento

de redes de comités que se involucren a trabajar por su comunidad.

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REVISTA CIENCIAS DE LA EDUCACIÓN

Año 2006 • Vol 2 • Nº 28 • Valencia, Julio - Diciembre

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• Educar por medio de talleres donde compartan experiencias y vivencias de

la vida comunitaria para desarrollar las capacidades individuales y aprendan

a aportar soluciones ejercitando de manera consciente los derechos y

deberes y fortaleciendo los valores ciudadanos.

• Implantación de cursos sobre el desarrollo de competencias ciudadanas

para la elaboración de planes y proyectos de desarrollo social, por personal

adiestrado de los entes gubernamentales, empresariales y comunidades.

• Despliegue de talleres relacionados con el desarrollo del potencial

ciudadano, donde se destaque el valor de las personas como miembro de

la comunidad y la significación del aporte personal que cada quien puede

ofrecer.

• Organización de discusiones en diversos entornos sociales, dirigidas por

personal calificado en esta materia, sobre las formas de comportamiento

cívico propias de una nación organizada y progresista.

• Organizar actividades propias del trabajo comunitario como forma de

aprendizaje que desarrolla conductas positivas que tienden a desarrollar la

dimensión social de los individuos.

• Generación masiva de espacios para la reflexión, discusión y resolución

de dilemas éticos y morales referidos al comportamiento ciudadano.

(Promoción de mesas de diálogo).

• Elaboración de una programación permanente sobre educación comunitaria

contentiva de formación ciudadana a desarrollar en los diversos espacios

sociales, en donde se involucre a los diferentes sectores (educativos,

religiosos, empresariales, institucionales, gubernamentales).

• Despliegue masivo de mensajes de concientización ciudadana por diversos

medios de comunicación y agentes educativos, donde se reflejen acciones

educativas tendientes a combatir actitudes negativas a través del modelaje

individual y colectivo en el que los ciudadanos puedan apropiarse de valores,

actitudes y comportamientos cónsonos con el ideal ciudadano.

• Desplegar en diferentes ámbitos campañas extensivas de concientización,

que abarquen las áreas de vialidad, sexo, ambiente, salud y otras, para

insertar al colectivo en un amplio proceso de construcción de ciudadanía.

Se propone de esta manera, el desarrollo de un proceso permanente e

intensivo de aprendizaje que tiende a formar individuos responsables consigo

mismos, con el entorno social y con la sociedad, buscando fortalecer el tejido

social mediante el desarrollo de una conciencia cívica que se apoye en el

afianzamiento de los valores ciudadanos como sustento de la sociedad.

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CONSIDERACIONES PREVIAS PARA LA ELABORACIÓN DE UN PLAN DE APRENDIZAJE SOCIAL

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No está demás señalar, que esas acciones educativas desarrollarán la

dimensión social de las personas como condición propia del ser humano,

favoreciendo la capacidad de vincularse con los otros seres humanos y de

interactuar conforme a una convivencia ideal caracterizada por un clima de paz,

tan necesario hoy en día.

Bajo este contexto, asumiendo que la educación abarca el desarrollo

integral de las personas y que dentro de esa integralidad se busca el crecimiento

personal y la realización del ser humano como un todo, se pone de manifiesto

la necesidad de educar para formar personas más justas y dialogantes, más

tolerantes y solidarias, buscando alcanzar mayores niveles de conciencia, lo

que debe reflejarse en actitudes y compromisos para participar y cooperar por

el logro de un clima de paz y para forjar el progreso social.

La tarea de formación ciudadana debe propender a ofrecer mejores

condiciones de vida y a enrumbar acciones que conducirán a cristalizar el

ansiado proyecto de país donde todos(as) los(as) ciudadanos(as) estemos

comprometidos. Es imprescindible una acción educativa no formal, en vista de

que los procesos educativos que mayormente han estado en manos de la

escuela (entiéndase instituciones educativas de carácter formal en todos los

niveles educativos), van dejando de tener el alcance social esperado y están

siendo avasallados por los recursos que provienen de la tecnología, la cual,

ofrece la oportunidad de acceder a diversos contextos de aprendizaje que son

masivamente empleados, obviando la circunstancia de desviar el aprendizaje

al influenciar a los educandos conduciéndolos hacia valores y comportamientos

poco nobles con la naturaleza humana.

Por ello, es conveniente proponer a las diversas instituciones educativas,

otras organizaciones y espacios de desarrollo social que se incorporen al

despliegue de actividades educativas, orientando su labor desde un punto de

vista funcional y operativo, para la gran tarea de formar a los ciudadanos,

atendiendo a la necesidad de crear individuos críticos que estén alerta a la

influencia de los antivalores. La idea es suplir las necesidades educativas de

la colectividad venezolana, propiciar encuentros educativos y cooperar con la

creación de conciencia ciudadana extendiendo así, un proceso de desarrollo

colectivo, bajo el marco de una sociedad democrática.

Consciente de que formar ciudadanos es un proceso lento y gradual, de

edificación y construcción social en el que es necesario comprometernos y de

que todo ser humano tiene derecho a que se le eduque y el deber de contribuir

a la educación de las demás personas, planteo la posibilidad de aplicar un

plan de aprendizaje social en mi condición de docente que ayude al saber, al

crear, a convivir, a formar, por lo tanto, esbozo estas líneas producto de una

REVISTA CIENCIAS DE LA EDUCACIÓN

Año 2006 • Vol 2 • Nº 28 • Valencia, Julio - Diciembre

reflexión permanente sobre la crisis social en este país, que me induce a

aportar algunas ideas para la elaboración de dicho plan, sobre el cual, espero

vaya más allá de unas palabras escritas, para así contribuir de manera más

efectiva a solucionar los problemas que aquejan a la sociedad venezolana.

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Revista Española de Pedagogía

. 213. Año LVII.

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